Crema poética

CREMA POÉTICA
 
Contra los rayos ultra-violeta, crema solar.
Contra la polución del plomo, crema hidratante.
Contra el tiempo y el envejecimiento, crema anti-arrugas
– potingue de moco de cachalote y de placenta humana –
y contra la locura humana … ¡ crema poética ! …
porque un día seremos como esas momias faraónicas
y todo lo que podrán decir nuestros huesos vendados
serán viejos conjuros de poetas: contra los rayos …
 
Copyright © 2014. Adolfo Escat
Todos los derechos reservados. All rights reserved

La pregunta

LA PREGUNTA
 
La moderna tecnología de masas
y los cancerberos de la infernal actualidad
nos brindan tragedias al alcance de un clic:
 
manifestaciones sangrientas,
bombas en buses y restaurantes,
mareas y tormentas que todo lo arrasaron,
desgracias domésticas afiladas con cuchillos,
llantos, muecas, manos que se agarran las cabezas
y que intentan comprender el misterio de la raza humana …
 
Pero todo intento es vano.
Ellos lo intentan y nosotros lo intentamos.
En vano. En un mirar absorto que se pierde
en el infinito que habita en nuestra mente.
 
Y encima no lo vemos venir, no sabemos
cuándo el rostro ensangrentado de la víctima
nos alcanza, nos sorprende y nos inquiere:
 
¿ soy un ser humano o soy tu pasatiempo ?
 
Copyright © 2014. Adolfo Escat
Todos los derechos reservados. All rights reserved

¿Calificativos adecuados?

¿CALIFICATIVOS ADECUADOS?
     
(en pedestres versos blancos alejandrinos)
 
Hay quien les llama “buitres”. Otros les llaman “hienas”.
Creo que se equivocan. Los buitres y las hienas
buscan alimentarse de restos y carroñas
de animales ya muertos. Mas los siniestros entes
‒algunos encubiertos, otros muy conocidos ‒
que son adjetivados, bien “hienas” o bien “buitres”,
devorar no persiguen nuestros cuerpos ya muertos:
Nos desean con vida para poder matarnos
de hambre y de miseria, cruelmente explotados.
 
Para ellos no somos ni personas ni humanos.
Solo chusmas difusas, sin valor y sin derechos,
que, obedientes, debemos nuestra vida ofrendarles
y debemos donarles, sumisos, nuestros bienes
para que ellos, impunes, más y más se enriquezcan.
E incluso en algún caso nos prefieren con vida
para poder matarnos en brutal represión
si protestar osamos ante tanta injusticia.
Por eso yo me atrevo a opinar que sería
mejor adjetivarlos como “leones” o “tigres”,
“guepardos” o “licaones”, que observan al acecho
a sus posibles presas, vivas y confiadas,
y astutamente eligen como cándidas víctimas
las más débiles de ellas y las más vulnerables.
 
Es cierto que los buitres, como también las hienas,
nos despiertan sin duda mayores repugnancias.
Pero el comportamiento de los depredadores
que antes he mencionado, creo que se asemeja
más a la ejecutoria de nuestros opresores.
 
Y si alguien alega que esos depredadores
que en el símil he usado no son los adecuados
por su fama más noble, aún nos queda el recurso
de comparar a aquellos, nuestros expoliadores,
con reptiles variados, cuyas formas de caza
también son “de su estilo”: a traición, con fiereza,
y con víctimas vivas, cándidas e inocentes.
 
Ya os supongo pensando en la frecuente imagen
del veloz cocodrilo que surge de las aguas
y aferra entre sus fauces la infeliz bestezuela
que, confiada, en la orilla vino a saciar su sed.
O la imponente boa que estruja en sus anillos
la pieza que al momento engullirá completa.
Mas, si hablamos de sierpes para hablar de malvados,
nada nuevo diremos, pues ya en los Evangelios
Jesús llama ‘serpientes’ y ‘de víboras’ ‘raza’
a aquellos fariseos, pozos de hipocresía,
comparables hoy día a tantos poderosos.
¡Claro que ya sabemos qué profundo desprecio
muestran esos magnates hacia aquellas doctrinas!
 
Copyright © 2014. Alberto Moll
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Todo era gris

TODO ERA GRIS
 
Hace muchos años,
cuando era yo muy pequeño,
apenas había negros
En España.
Eran muy pocos,
muy altos,
muy delgados,
muy negros,
negros a más no poder.
Vestían elegantes túnicas
Llenas de color
y vivían
muy miserablemente
de la venta ambulante
que anunciaban a susurros
con voces tan profundas
como su color,
como su continente.
 
Después,
cuando el reino
empezó a sufrir
su prosperidad fingida,
se llenó de ecuatorianos,
mexicanos,
chinos,
marroquíes,
paraguayos,
bolivianos,
argentinos y,
por supuesto,
 muchos más negros
y mestizos.
 
Al final
cuando la farsa se vino abajo,
se fueron todos,
en espantada,
y el país,
de nuevo,
palideció.
Así y todo
 se quedaron
aquellos negros
del principio.
Igual de delgados
que siempre,
como cuando yo era un niño,
igual de miserables,
vendiendo baratijas de marca
a profundo susurro en grito:
baratu,
baratu.
 
Copyright © 2014. Velpister
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Ozlem

OZLEM
 
Te desprendiste con suerte de los pies
y has podido, sin más, alzar el vuelo.
Hasta que han vuelto a asesinarte, Ozlem,
y a dejar tus huesos atados
en esa otra cárcel,
en las montañas lejanas del nirvana,
en los rincones sin luz
de la soledad
(sin las cruces de rigor)
sobre las nubes y los mares.
Desde entonces no has vuelto a escribir.
Nadie lo ha hecho.
No ha habido nuevas acrobacias
del instinto.
O de la memoria.
 
Hoy faltan tantos otros hombres
amordazados por arte del miedo
y, sin embargo, han florecido los geranios.
Hoy, después de tanto muerto, Ozlem,
quisiera ver el rostro de tu torturador.
Dicen que se ve igual que tú y que yo
Dicen que es de carne y hueso
Que, como nosotros, envejece
Que tiene sangre en las venas
y que también se muere,
como nosotros.
 
Copyright © 2014. Antonio Álvarez Bürger
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Miseria

MISERIA
 
Por sórdidos e inhóspitos parajes,
en desolado tránsito errabundo,
arrastran su existencia lastimosa
tantos infortunados indigentes.
 
El desamparo, el hambre y la pobreza
son sus fieles compadres de por vida…
¿Qué mal hicieron estos desdichados
para sufrir condena tan terrible?
 
De su trágica y acre desventura
toda culpa es ajena a estos humanos.
Tan solo el ciego azar es el culpable
de alumbrarlos en guetos de miseria.
 
¿Por qué tal injusticia es perpetrada?
¿Por qué tanto dolor no es evitado?
Es muy triste, muy triste y lacerante
ese submundo hundido en el olvido.
 
Y más triste, más triste todavía,
con certeza saber que siempre estuvo,
que lo está ahora y estará por siempre
tan cruel iniquidad en nuestro mundo.
 
Copyright © 2013. Alberto Moll
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Progreso

PROGRESO
 
Recogeremos las metáforas
de todos los poemas creados
y las lanzaremos al mundo
pero, al no tener valor económico,
el liberalismo no les otorgará crédito alguno.
No tendrá tipo de interés con el que valorarlas,
no cotizarán en bolsa,
no subirán el ipc a fin de mes.
El organismo regulador no permitirá que operen
y, al final, serán adquiridas en una opa hostil,
acabando sus días obsoletas
como la chatarra tecnológica que se abandona.

 

Copyright © 2011. Luis Vea García
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Lo oportuno es vivir

LO OPORTUNO ES VIVIR
 
Sois el espejo quebrado en el cual se miran vuestros padres
pasáis a través de él con la valentía
del vástago verde y fuerte de un tronco malogrado,
sin miedo a las heridas,
una vez rotos los velos seductores del sueño de los otros
no queda más que hacer camino
el vuestro, el nuestro,
no solo el de unos pocos
que nos lleva al abismo
del rencor exhausto y la felonía
de guardar como tesoro
lo que es una sarta de mentiras
que acribilla a balazos
a todo aquel que queda a su intemperie.
 
Copyright © 2014. Carmen Maixé Altés
Todos los derechos reservados. All rights reserved

De crisis y miseria

DE CRISIS Y MISERIA
 
Hace ya muchos años que vive sola.
Apenas ya recuerda cuando nació
aunque, entre opacas nieblas, allá en su mente
cree que ya veinte lustros su vida cubre.
 
Hubo algún día alegre en su camino,
pero más abundaron penosos tramos.
Esposo tuvo, es cierto. Murió hace tiempo.
Mas fue gris y anodina su convivencia.
 
Cuatro robustos hijos parió su vientre:
una hembra y tres varones. Volaron todos.
Por míseros salarios todos trabajan
y alguno la visita de tarde en tarde.
 
Una pensión mezquina le da el gobierno
que apenas le permite su subsistencia.
Sus dolencias y achaques no son escasos:
¡La vejez es banquete de medicinas!
 
Y ahora dicen sus hijos y sus comadres
que ha llegado una crisis que nadie entiende.
Solo ven que arruinadas y sin trabajo
van quedando las gentes en torno suyo.
 
Ya, de sus cuatro hijos, dos engrosaron
la deplorable lista de los parados,
y, de su exigua paga, la noble anciana
ha de aportar ayuda a sus descendientes.
 
Mas la ciega avaricia de extraños entes,
que a la vieja le suenan a fantasmales,
con instinto caníbal sigue implacable
devorando a los pobres y desvalidos.
 
Aquellos que, dichosos, trabajo aún tienen
sus ya parvos salarios ven recortados.
Y la ruin limosna dada a la anciana
también es reducida inhumanamente.
 
Cínicos gobernantes “de buena cuna”
muestran palmariamente, con desvergüenza,
que caridad, justicia y humanidad
son conceptos ajenos a su conciencia.
 
Y, así, la triste casa de nuestra anciana
la miseria y el hambre invaden reptando:
traen consigo bagajes de consunción
y fúnebres presagios premonitorios.
 
Hoy su cadáver velan en la penumbra
sus hijos y sus nietos, depauperados,
mientras en jactanciosas villas de lujo
sus banquetes celebran los poderosos.
 
Copyright © 2013. Alberto Moll
Todos los derechos reservados. All rights reserved

El fin de la historia

EL FIN DE LA HISTORIA
 
Ya no tiene sentido la normalidad, ha llegado el momento de los disturbios espirituales, de cortar la calle con macetas, plantar magnolios en las autopistas, arruinar el futuro sembrando esperanzas, poner comas entre sujeto y predicado, correr de espaldas palpando el presente, subir de dos en dos las escaleras, abrir de par en par las ventanas de los viejos aposentos modernos, vaciar las estanterías metálicas
 
Acudir silbando a la biblioteca, enarbolar banderas transparentes que no nos amordacen los ojos, sorprendernos abrazados al paria, al que vino de lejos, a la prostituta, matar de risa al desamor, ir a la oficina de empleo cantando a Puccini, pagar la ópera con la cartilla del paro, recitar poesía desde el patíbulo, construir con firmeza en las nubes
 
Cada noche, soñarse escondido en el jardín, ignorando elecciones generales y tarjetas de crédito
 
Copyright © 2013. Francisco Cenamor
Del libro Amando nubes (Talasa Ediciones, Madrid, 1999)
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Otro triste amanecer

OTRO TRISTE AMANECER
 
¡Otro amanecer más! Otra mañana
que comienza funesta,
desde la oscura noche transitada
por miserias, dolor, hambre y penurias,
para el doliente ejército de parias
de este inhumano mundo.
 
Ante el tenue fulgor de la alborada
mis ojos abro con doliente esfuerzo
mientras se abre mi mente entre lanzadas
de angustia reprimida
por toda la injusticia descarnada
que rige este planeta  maldecido.
 
De nuevo hoy, en brutales avalanchas,
informes de un sinfín de iniquidades
por los grandes magnates perpetradas
contra los más humildes,
con su insensibilidad acostumbrada
inundarán los grandes noticiarios.
 
Hoy de nuevo, en impúdica arrogancia,
los amos del poder y del dinero,
endiosados  y fatuos jerarcas
así seglares como clericales,
ignorarán la angustia exasperada
de millones de hermanos desvalidos.
 
En suntuosas mansiones encumbradas
y palacios de lujos ostentosos
derrocharán fortunas expoliadas
a las clases humildes y explotadas.
Y ni por un momento una punzada
perturbará su frígida conciencia.
 
Tal vez cerca, si abrieran su mirada,
negra pobreza extrema encontrarían.
Y más allá, en tierras más lejanas,
esqueletos vivientes hallarían
muertos de hambre y de sed sin esperanza.
Mas para ellos son cosas que no existen.
 
Las regias joyas con que se engalanan,
superfluos lujos de los que alardean,
lucientes oros con que en hora mala
rebozan a sus ídolos espurios
o sus solemnes vestes de gran gala,…
¡Eso sí existe y es su orgullo vano!
 
Mas su inicua codicia y su arrogancia
una fatal ceguera les produce
que hunde su corazón en negra infamia.
Y así esta humanidad se va arrastrando
desde el brumoso origen de su marcha
hasta el acerbo hoy que padecemos.
 
Copyright © 2013. Alberto Moll
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Sanidad privatizada

SANIDAD PRIVATIZADA
 
El director de su corporación
decidió mudar su despacho
y sin avisar anidó
en mis trompas de Falopio.
Dejó atrás la torre vulnerable de cristal.
Las vistas ya no importan.
 
Quiero desahuciarlo
hoy mismo de mi cuerpo,
pero los cirujanos,
empleados suyos,
están en huelga
y la quimio es muy cara
y no la cubre el seguro.
 
No me queda otro remedio
que cortar comida y agua.
 
A ver quién aguanta el trago:
si su cuenta de banco
en paraíso fiscal
o mis putas entrañas
con sangre gratis de acero.
 
A ver qué cae primero:
si su estatua corrupta 
de Margaret Thatcher
o mis versos al viento
sin libro
ni sosiego.
 
Copyright © 2013. Antonio Martínez Arboleda
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Turbio amanecer

TURBIO AMANECER
 
Amanece de improviso en plena noche,
entre tules de fría penumbra,
sin trinos precursores
ni señales previas.
 
La amanecida, extraña criatura sorprendida,
abocada de golpe y desvalida
al umbrío valle del desconcierto
araña con fruición y asombro,
con miedo y saña
el cubículo madre
que le alienta y cobija.
 
La gris amanecida,
frágil y confundida,
sintiose día fulgurante
investida de poderosos rayos,
y en su feroz soberbia sin sustento,
holló su propia idiosincrasia
mancillando las cimas castas
e infectando las hondas simas
 
En el oscuro orbe de delirios
con las noches repletas de fantasmas burlones
con la razón rota al alba
flotando en estanques de vanidad
las alas sin desplegar
liberado de culpa
limpio de remordimientos
gira y gira la efímera obra humana
frágil, necia y liviana
¡pobre criatura indefensa!
¿quién nos defenderá de ti?
Quebrado por la cintura
incapaz de resurgir
¡pobre feto indefenso!
¿quién te defenderá de ti?
 
Copyright © 2013. Igone Urrutikoetxea
Todos los derechos reservados. All rights reserved

No me iré sin ti, perra

NO ME IRÉ SIN TI, PERRA
 
No me iré sin ti, perra
 
me llevaré a la tumba tus mentiras,
 
limpiaré el mundo de ti.
 
Te volaré los sesos
 
en un acto de humanidad
para que nadie más te oiga
para que nadie más te sufra.
 
Esos que te alimentan
sentirán miedo, no tristeza
Miedo a esa muerte que creían entre rejas
pero que ahora habita en los desahuciados
por un virus que ellos mismos inocularon
pensando que eran inmunes.
 
Seguirán robando
seguirán matando
seguirán mintiendo
pero sentirán su aliento sobre la nuca
 
Copyright © 2013. Baal
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Dios de la arena

DIOS DE LA ARENA
 al pescador sueca, Gilmar
La justicia es sólo frente de redes
¡Milagroso pelícano, Gilmar!
El fútbol es un enigma
Y luz de luna extravagancia.
El rey está en las estrellas.
Sao Paulo es la mariposa.
Y tú eres su primer sol
Oro, un momento.
Copyright © 2013. Lepota Lazar Cosmo
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Los indignos

LOS INDIGNOS
 
Los indignos juegan
con los juguetes que no son suyos
comercian con ellos,
los despedazan
para venderlos por piezas
y dejan las manos vacías
y las miradas perplejas.
 
Los indignos
a menudo piensan
que todo
-incluido tú-
es un juguete con que jugar a comerciar
 
Los indignos
tienen grandes cuentas
en pequeños paraísos,
creen que el dinero
lo compra todo
y que la dignidad tiene un precio
 
Nosotros sin embargo
con el espíritu de mercader nonato
nos sentimos afortunados
de no ser como ellos
de sabernos libres
más allá de sus etiquetas
 
Copyright © 2013. Sonia Martínez Requejo
Todos los derechos reservados. All rights reserved
http://lashorasvivas.blogspot.com.es

Mi aullido

MI AULLIDO
 
He leído el desaliento en las mejores mentes de mi generación,
que fue también la tuya.
Los he visto sacrificar ideales en el altar de la madurez y el realismo,
dejando que desconocidos encapuchados abonen su futuro
con una tierra homogénea
made in disappointment.
Los he visto llorar en secreto,
mordiéndose los puños durante horas,
fingiendo después que pueden seguir caminando a gatas
sin sentir la espalda herida, la moral descompuesta.
Los he visto luchar contra Utilidad,
huir de Utilidad,
bajar la cabeza ante Utilidad,
gritar de furia a Utilidad,
adorar con angustia, con remordimientos,
a Utilidad,
pregonar Utilidad a los que todavía no se rinden.
Los he visto sentados en filas,
rodeados de incomprensión,
fingiendo escuchar a profesores ignorantes,
dogmáticos,
impersonales,
indiferentes,
despreciativos,
ciegos,
autoritarios,
incapaces.
Los he visto calificados,
medidos,
obligados,
comparados,
humillados en nombre de la educación.
Los he visto aullando en la penumbra
de un cuarto de baño público,
escondiendo las lágrimas del espejo y del ojo,
avergonzados,
doloridos,
asombrados por los sofisticados engranajes poliméricos
de la gigantesca máquina de la mentira.
Los he visto enloquecer bajo los relojes sociales,
bajo los mandatos sociales,
bajo la hipócrita decencia social,
bajo el ridículo social,
corriendo por callejuelas,
buscando su espacio entre baldosas,
escondiéndose para escapar de los soldados invisibles
que quieren sentarlos en la oficina,
que quieren nombrarles reyes de la escoba
y del recogedor,
que quieren ponerles el arma en la mano,
la calculadora en la mano,
que quieren pintarles sonrisas falsas
para satisfacer a clientes indiferentes y desconocidos,
que quieren ahogar su sexualidad distinta,
su manera personal de amar al otro.
Los he visto crear en secreto,
soñar en la oscura celda para no ser vistos,
destruir luego sus frutos sagrados
en un segundo de furia y temor
por un antiguo Esto es así, esto debería ser así.
Los he visto huir inútilmente de los tener,
de los deber, de los haber que,
de los imposible, de los difícil,
de los tú no.
Los he visto encogerse parcialmente
bajo el miedo que gobierna todas las regiones de nuestro Gris;
los he visto rebelarse los domingos,
resistir los lunes,
sucumbir los martes por la tarde.
Los he visto confabular en secretos bares sucios
los viernes por la noche,
hacer planes de batalla,
compartir esperanzas y entusiasmos
que se resisten a marchitar a pesar de la sequía,
a pesar de la hambruna, a pesar de la ignorancia,
a pesar de la prostitución del corazón y del intelecto.
Los he visto maldecir la moneda,
maldecir las estructuras,
maldecir el poder, maldecir la ley,
maldecir el trabajo;
los he visto arrodillados bajo el peso de no encontrar
una cabeza culpable.
Los he visto descompuestos,
deformados, mutilados,
inseguros, miedosos;
los he visto retrasar la hora de su resurrección por secreta
e inconfesable
desconfianza
de la verdad que buscan en sí mismos.
Los he visto maravillarse de su luz,
de su talento recién descubierto,
de su inteligencia,
de sus múltiples potencialidades;
los he visto levantarse
ahora y después,
apretar los puños,
erigir barricadas,
protegerse de la gran mentira
buscando en la voz del niño que fueron
la sabiduría original.
Los he visto admirar la belleza,
los he visto compadecerse,
los he visto emocionados, los he visto amar,
los he visto curarse,
los he visto sanando con paciencia las heridas del otro,
los he visto gritar la palabra fe.
Los he visto también callar,
los he visto llenos de dudas,
de miseria,
de odio,
de autorrechazo;
los he visto repugnarse ante la fealdad de los calendarios impuestos,
de las prisas,
de las expectativas de jefes,
profesores,
familiares,
parejas,
amigos.
Los he visto adorando al monstruo en público,
los he visto deformando sus palabras
para hacerlas sonar menos salvajes,
disimulando que son lo que son.
Los he visto destrozando al monstruo en la soledad
de la cama de su dormitorio,
a salvo entre el armario,
la pared y la ventana.
Los he visto razonar bien,
razonar mal, sentir a medias,
mentirse a sí mismos.
Los he visto arrastrándose de año
en año, preguntándose
cuando llegará el luego en el que han depositado
su idea de la felicidad;
los he visto dudar,
serios, desconfiados, aterrorizados,
de que la línea que siguen sus pies se dirija
a ese luego remoto,
mitológico,
cinematográficamente imposible,
que los mantiene hoy encadenados al pupitre del adulto.
Los he visto encogerse,
ocultarse,
disfrazarse,
amoldarse,
componerse,
enmascararse.
Los he visto repasando viejos atlas, soñando
con largos viajes a tiempos que ya no son,
donde el peso del ganarse la vida no exista,
donde respirar, reír,
jugar
sea un derecho natural incuestionable.
Los he visto anestesiarse con películas,
con libros,
con internet, con televisión,
con alcohol, sexo y chocolate,
con catorce
o dieciséis
horas de sueño;
los he visto huir de su ocio,
los he visto huir de su soledad,
los he visto cerrar los oídos, los ojos y el corazón
a la Pregunta.
Los he visto desesperar cuando al fin explota el Para qué,
cuando al fin explota el A dónde voy,
cuando al fin explota el Esto no es lo que deseaba,
derrumbando los artificios
que pretendían engañar la conciencia.
Los he visto aullar, gritar, vomitar
NO
NO
NO
NO
NO
NO
NO
Los he visto abrir los ojos de la pesadilla,
buscar ayuda,
tender la mano a sus hermanos de rebelión.
Los he visto crear de noche,
crear entre horas,
rezar a ese Dios abandonado,
rezar a ese Niño abandonado entre los castillos de arena
y los lápices de colores.
Los he visto llorar de alegría ante un puedes,
abrazar en el pecho el octógono LIBERTAD,
unirse en grupos de creación,
de resistencia,
celebrar misas en honor a la guerra sagrada de la liberación del alma.
Los he visto aprender por cuenta propia,
evolucionar día tras día, unirse conservando su individualidad,
los he visto alimentar su futuro con una nueva tierra
made in me.
He leído el desaliento en las mejores mentes de mi generación,
he leído los ingredientes del cambio en las mejores mentes de mi generación,
he leído la inflamación del alma en las mejores mentes de mi generación,
que fue también la tuya.
Estamos contigo en Rockland,
donde las paredes ilusorias colapsan,
donde acusas a tus psiquiatras de locura.
Tú lo dijiste primero:
¡Sagrados los milagros!
¡Santo el abismo!
¡Santa la sobrenatural-extra-brillante-inteligente bondad del alma!
 
Copyright © 2013. Lee Dorovan
Todos los derechos reservados. All rights reserved

Capitalismo

CAPITALISMO

 

El hombre seboso y trajeado se cuela en nuestra cama cada noche

después de follarse al universo viene a susurrarnos nanas

su obsesión por nosotros no descansa nunca

en nuestros sueños nos persigue

con su disfraz de perro, de vendedor, de cura

de espiga de trigo, de pistola en el bolsillo

su disfraz de muerte, su disfraz de vida

 

sé que tú le gustas con ojeras

yo le pongo cachondo cuando estoy cansada

me quiere flaca aunque me tienta con chucherías

y a ti elegante aunque te duelan los huesos

 

me empuja a emborracharme pero no por diversión

sino para olvidar

que mis horas de ocio se cierran siempre con balance negativo

 

cuando estamos a punto de enfermar por agotamiento

nos premia con unas vacaciones

y nos tiende los billetes como el cazador

lanza un hueso al galgo que ahorcará mañana

 

me instiga a desear cosas que no necesito

aunque él nunca tiene para mí un regalo

 

dice que mis enemigos son aquellos

que quieren lo mismo que yo

porque no hay bastante

nunca hay bastante para todos

 

y nos cobra por lo que no es de nadie

por el agua de lluvia

por el sol y la arena

por los claros del bosque

y los manantiales

 

secuestra a mi amor durante 10 horas cada día

y cada día me lo devuelve más viejo

 

con sus brazos lascivos abraza a mi hija

y yo grito ¡huye!

-he visto los primeros signos de rendición

en su rostro inocente-

pero no sé mostrarle la puerta de salida

 

y más que mi felicidad, lo que a él le preocupa

es atisbar en mi cara un rastro de consuelo

que me permita llegar hasta la próxima tregua

 

cada día me pone café en los labios

para que aguante, y luego una pastilla

que me aplaque los nervios para que descanse y duerma

mientras él sigue haciendo conmigo lo que le viene en gana

 

(a veces se tumba sobre mí y yo con los ojos abiertos

miro al techo, y si se da cuenta me dice

que ya va siendo hora de pintarlo)

 

envenena la comida con que me alimenta

me prohíbe fumar mientras engorda mi ansiedad

y me quita los chupetes que podrían consolarme

 

provoca mi llanto

y después me obliga a maquillar las señales de la tristeza

 

si me pongo rebelde, ríe paternalista

cuenta que él también pasó por esa época

y mi rebeldía la rebaja a moda

que luce en camisetas los sábados por la mañana

cuando sale a comprar los cruasanes y el periódico

 

él me da detalle de cada asesinato, de todas las guerras

de las violaciones y los golpes de estado

 

pero tanta información me deja sorda y ya no escucho

los crujidos ni los llantos en voz baja

las señales del desmoronamiento

 

y él calla que cada muerto, cada herido

las mujeres violadas y los que sufren torturas

todos recibieron su visita antes de convertirse en lo que son ahora

 

se zafa de las culpas con promesas

pero yo sé que una palabra suya

bastará para condenarnos

 

y si desaparece es para espiar a salvo y oculto

en los bares, en los hoteles, en los baños, en las celdas

 

tengo que darle las gracias porque

¡tú eres una mujer moderna!, grita animoso

de las que habla inglés, trabaja en casa y en la oficina

va al gimnasio y aparenta menos edad de la que dice el dni

tienes nociones de pedagogía aunque apenas veas a tus hijos

 

y además fuiste bendecida con una vocación

para que puedas sentirte mejor que otras

(y yo callo que yo no quiero ser artista

si eso va a convertirme en diferente

porque ya me siento lo bastante sola

y no quiero competir en más carreras)

 

si muestro debilidad, susurra, todos querrán aprovecharse

(como si él dejara algo para los otros)

mejor será que despliegue arrogancia

(con todos menos con él)

 

de todo me habla pero no de quién recogerá los restos del naufragio

ni en qué lugar nos reuniremos los náufragos para organizarnos

para hacer un fuego, compartir la comida y quitarnos el frío

 

aunque antes hay que hacer acopio de fuerzas

para no abandonarse cada uno en su rincón

 

Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar

sus cadáveres, las humillaciones

el secuestro de la inocencia

el expolio de los sueños

 

yo le voy a cobrar, no sé cuándo

 

y la primera puñalada que le voy a meter

va a ser por las caricias que no nos dimos

por los polvos que no echamos

tú y yo

cada vez que se cuela en nuestra cama

y nos dice que mañana, mañana, mañana

mañana el despertador sonará a las 6.30

 

y veinte minutos más de sueño

nos harán mejores soldados a su servicio

 

Te lo juro, mi amor. Una puñalada

por cada polvo que nos robó

y luego ya el resto, por los presos, por los indigentes

por los que dejan atrás casa y familia

por el dolor que no merecemos sufrir ni ver

por los campos arrasados

por los animales que se hacinan

por los niños que trabajan

por los ojos que se cierran por el cansancio y la muerte

por el tiempo que no volverá

por la vida que nos robaron

por la vida

mi amor

por la vida.

 

Copyright © 2013. Ana Pérez Cañamares

Todos los derechos reservados. All rights reserved

 

Historia de un embudo

HISTORIA DE UN EMBUDO

 

Península situada al sudoeste de Europa y al norte del continente africano.

Tierra de íberos, turdetanos y vascones abundante en conejos.

Colonias romanas de la costa mediterránea de Iberia.

Provincias Baetica, Tarraconensis y Lusitana.

Dominios de suevos, vándalos y alanos.

Gallaecia, Hispania y Narbonensis.

Emirato árabe de Al-Andalus.

Reino de Castilla y Aragón.

Imperio católico español.

Monarquía española.

Primera república.

Otra monarquía.

Otra república.

Dictadura.

España.

Spain

S.A.

 

 

Iván Rafael

http://vozdetiza.wordpress.com/

cc by nc sa