¿Calificativos adecuados?

¿CALIFICATIVOS ADECUADOS?
     
(en pedestres versos blancos alejandrinos)
 
Hay quien les llama “buitres”. Otros les llaman “hienas”.
Creo que se equivocan. Los buitres y las hienas
buscan alimentarse de restos y carroñas
de animales ya muertos. Mas los siniestros entes
‒algunos encubiertos, otros muy conocidos ‒
que son adjetivados, bien “hienas” o bien “buitres”,
devorar no persiguen nuestros cuerpos ya muertos:
Nos desean con vida para poder matarnos
de hambre y de miseria, cruelmente explotados.
 
Para ellos no somos ni personas ni humanos.
Solo chusmas difusas, sin valor y sin derechos,
que, obedientes, debemos nuestra vida ofrendarles
y debemos donarles, sumisos, nuestros bienes
para que ellos, impunes, más y más se enriquezcan.
E incluso en algún caso nos prefieren con vida
para poder matarnos en brutal represión
si protestar osamos ante tanta injusticia.
Por eso yo me atrevo a opinar que sería
mejor adjetivarlos como “leones” o “tigres”,
“guepardos” o “licaones”, que observan al acecho
a sus posibles presas, vivas y confiadas,
y astutamente eligen como cándidas víctimas
las más débiles de ellas y las más vulnerables.
 
Es cierto que los buitres, como también las hienas,
nos despiertan sin duda mayores repugnancias.
Pero el comportamiento de los depredadores
que antes he mencionado, creo que se asemeja
más a la ejecutoria de nuestros opresores.
 
Y si alguien alega que esos depredadores
que en el símil he usado no son los adecuados
por su fama más noble, aún nos queda el recurso
de comparar a aquellos, nuestros expoliadores,
con reptiles variados, cuyas formas de caza
también son “de su estilo”: a traición, con fiereza,
y con víctimas vivas, cándidas e inocentes.
 
Ya os supongo pensando en la frecuente imagen
del veloz cocodrilo que surge de las aguas
y aferra entre sus fauces la infeliz bestezuela
que, confiada, en la orilla vino a saciar su sed.
O la imponente boa que estruja en sus anillos
la pieza que al momento engullirá completa.
Mas, si hablamos de sierpes para hablar de malvados,
nada nuevo diremos, pues ya en los Evangelios
Jesús llama ‘serpientes’ y ‘de víboras’ ‘raza’
a aquellos fariseos, pozos de hipocresía,
comparables hoy día a tantos poderosos.
¡Claro que ya sabemos qué profundo desprecio
muestran esos magnates hacia aquellas doctrinas!
 
Copyright © 2014. Alberto Moll
Todos los derechos reservados. All rights reserved

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