Heridos

HERIDOS

 

Porque la caricia de la vida es puñalada,

porque desayunamos aire pútrido,

porque adquirimos terrazas para contemplar

cielos de desolación.

 

Porque la gente juega a acariciarse con

las garras afiladas y una cínica sonrisa,

porque somos claustrofóbicos errantes

desterrados en la ciudad.

 

Heridos y solos,

heridos y muertos,

heridos por herencia,

heridos por obstinación,

heridos con manos de arcilla.

 

Porque nacimos justo en medio del temporal,

y somos animales salvajes vestidos de etiqueta,

hipotecando el presente, para una posteridad

de dientes apretados.

 

Porque en la fragilidad del aire se oye el

bisbiseo de profetas de doctrinas encapuchadas,

porque arrojamos pedradas al cristal

de la melancolía.

 

Heridos y condenados,

heridos y suicidas,

heridos y asfixiados,

heridos y soberbios,

heridos con dedos lluviosos.

 

Porque todos los días nos expulsan

del paraíso, con sangre, barro y

recuerdos en las rodillas;

cifras sueltas aprendiendo a caminar.

 

Porque hay varios millones de brazos

que parecieran sobrarle al sistema productivo,

temblando por la liturgia del exterminio

y su programada mezquindad.

 

Heridos y sin maquillar,

heridos luminosos,

heridos y pretensiosos,

heridos y prescindibles,

heridos con sonrisas mortecinas.

 

Porque las cañerías del pasado se

estremecen oyendo al futuro perforar el aire.

Porque la esclavitud y la complacencia nos

sirven como postre un trozo de hormigón.

 

Porque el estiércol baila en calles

de salvajes melodías, donde solo

quedan extraños que no se saben mirar,

ni saludarse, ni llamarse por su nombre.

 

Heridos y enjaulados,

heridos pero satisfechos,

heridos y temblando,

heridos y delatores,

heridos teorizando con nerviosismo.

 

Porque el rostro de la miseria

preanuncia la espalda del desastre.

Porque la estadística nos ha dejado

desprovistos de nombres propios.

 

Porque nadie se ha molestado en aclararnos

quien es nuestro oponente, implacable adversario

que con programas económicos patea cada

vez más lejos el rastro de nuestra dignidad.

 

Heridos y tumultuosos,

heridos y sin voz,

heridos y vulnerables,

heridos e intimidados,

heridos con el lenguaje mutilado.

 

Copyright © 2016. Mariano Torrent

Todos los derechos reservados. All rights reserved

 

 

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