TV

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Es domingo y la lluvia

golpea la ciudad.

Detrás de la ventana pasan coches,

cruzan las avenidas,

y gente apresurada con paraguas abiertos

transita las aceras

en todas direcciones.

Con el mando a distancia

recorro los canales de la televisión

igual que un peregrino

que no sabe muy bien a dónde va.

Dejo atrás los concursos

en los que los participantes se echan

pasteles a la cara

o hacen las más burdas tonterías

ante la risa falsa de los espectadores,

cruzo los magazines donde los invitados

discuten entre gritos,

apenas me detengo en un programa

rosa del corazón,

que habla de los supuestos amoríos

entre una modelo jubilada

y el cuñado del primo de un torero,

contemplo unos minutos las películas

de indios y vaqueros, de Chuck Norris,

de Conchita Velasco,

de Arnold Schwarzenegger,

las series tontas norteamericanas.

En algunas cadenas encadenan

dibujos animados.

Me aburro unos momentos

con las ofertas de la teletienda,

con el canal cocina, las carreras de motos,

el resumen de los goles de la Champions

o el Tarot de Rappel.

En el telediario

apenas se comentan

– a veces ni siquiera se comentan-

los casos de desahucios, la escalada del paro,

la represión brutal de nuestra policía

en una manifestación,

el aumento de tasas escolares,

la reducción de becas,

la subida de impuestos,

el recorte de miles de puestos de trabajo,

los despidos masivos en las fábricas,

la triste realidad de diez millones

de españoles que están

al borde del abismo,

la desaparición inexorable de la clase media,

el tráfico de armas y de blancas,

la pobreza de África y de Oriente,

las guerras controladas

por los países ricos,

la corrupción política, moral y judicial,

las indemnizaciones millonarias,

la fuga de divisas,

el fraude y la evasión de capitales,

los sucios paraísos financieros,

las mafias que controlan

la oscura economía del mercado

y el destino del mundo.

Apenas media hora de noticias

supervisadas por el comité

de control y censura

de la televisión.

Esto puede decirse. De este tema ni mú.

Y otra vez los concursos

y los goles de Messi y de Ronaldo,

y los programas de la prensa rosa

y de los magazines y de la teletienda,

y otra vez las películas

de violencia y de acción,

o de Martínez Soria.

Pan y circo, lo dijo

un poeta de Roma

hace ya dos mil años.

Me levanto, oprimido

por una sensación de hastío insoportable.

Me asomo a la ventana.

Veo pasar los coches,

cruzar las avenidas.

La gente viene y va

con paraguas abiertos,

en todas direcciones.

Es domingo y la lluvia

golpea la ciudad

con su furioso látigo de lágrimas.

Una espesa tristeza

devora sin piedad mi corazón.

 

Copyright © 2012. JR Barat

Todos los derechos reservados. All rights reserved

Un pensamiento en “TV

  1. Pienso que es un poema narrativo meritorio, rebosante de ideas. Te voy a dar mi opinión más sincera, que puede ser también la opinión más equivocada. Pero si no nos comunicásemos nuestras impresiones, no habría base para el intercambio de ideas y la autocrítica desde la valoración ajena. No entro a valorar la elección de palabras. Para mi gusto pienso que no le vendría mal al poema dividirlo por momentos o temas. El Yo narrativo también es muy dominante. Pienso que conectarás más con el lector cuanto más evoques los sentimiento ajenos. Un saludo.

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